Los centros de datos son el corazón palpitante de nuestro mundo digital. Desde aplicaciones de IA a plataformas en la nube y servicios de streaming: sin centros de datos, todo se paraliza. Al mismo tiempo, su impacto es cada vez mayor, tanto en el consumo de energía como en el entorno inmediato.
El creciente consumo energético de los centros de datos
Los centros de datos se cuentan hoy entre los mayores consumidores de energía de la economía digital. En los Países Bajos ya consumen cerca del 5% de la electricidad total, un porcentaje que se espera que se duplique en los próximos años.
La presión sobre la red eléctrica es cada vez mayor. En algunas regiones, simplemente ya no hay espacio para nuevas viviendas o empresas, puesto que la capacidad ya está siendo absorbida por los centros de datos existentes y previstos.
Nuevas perspectivas: los centros de datos como islas de calor
Además del consumo de energía, existe otro problema menos visible pero potencialmente grave: el calor.
Investigaciones recientes demuestran que los centros de datos pueden crear "islas de calor" locales. La enorme cantidad de energía que finalmente se libera en forma de calor eleva la temperatura en la zona circundante:
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De media +2 °C
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En casos extremos: hasta +9 °C
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Efecto perceptible hasta a 10 kilómetros de distancia
Estos aumentos de temperatura son independientes del cambio climático y están directamente relacionados con la presencia de centros de datos.
Con el rápido crecimiento de la infraestructura de IA, este efecto puede aumentar aún más en los próximos años, lo que repercutirá en la habitabilidad, el consumo de energía e incluso las economías locales.
La situación en España: crecimiento y debate
España se está consolidando como uno de los principales hubs de centros de datos en el sur de Europa, impulsado por la digitalización, el cloud y el auge de la inteligencia artificial. Según datos del sector, la capacidad instalada podría multiplicarse en los próximos años, pasando de aproximadamente 200–350 MW a cerca de 730 MW en 2026, lo que refleja un crecimiento exponencial en muy poco tiempo.
Sin embargo, este auge también está generando tensiones significativas. El consumo energético de los centros de datos está aumentando rápidamente y se ha convertido en un elemento central del debate energético nacional, con un impacto cada vez más visible sobre la red eléctrica.
En 2024, la capacidad informática instalada en centros de datos en España alcanzó aproximadamente 355 MW, con Madrid concentrando alrededor del 55 % de la capacidad nacional total. Esto posiciona a la capital como un centro digital de referencia en el sur de Europa, con una alta concentración de consumo eléctrico que exige estrategias energéticas responsables y sostenibles.
Ante esta situación, el Gobierno español ha comenzado a reaccionar. En 2025 se plantearon nuevas regulaciones para mejorar la eficiencia energética y la transparencia del sector, alineadas con los objetivos europeos de sostenibilidad. Además, el plan de desarrollo de la red eléctrica 2025–2030 prevé destinar capacidad adicional específica para centros de datos, con el fin de evitar cuellos de botella y garantizar el suministro ante la creciente demanda digital.
El debate público también se intensifica. Mientras el sector defiende inversiones millonarias y oportunidades económicas, expertos y administraciones advierten sobre riesgos como la saturación de la red, el consumo de recursos y la necesidad de modelos más eficientes y sostenibles para garantizar un crecimiento equilibrado.
Refrigeración más inteligente: el papel del preenfriamiento adiabático
Una de las formas más eficaces de resolver este problema es el preenfriamiento adiabático de los centros de datos.
En lugar de limitarse a la refrigeración mecánica, el aire exterior se enfría primero de forma natural por evaporación. Esto reduce la carga de trabajo del enfriador.
El resultado:
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Menor demanda energética.
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Mejor rendimiento a altas temperaturas.
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Menos picos de carga.
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Menor calentamiento del entorno inmediato.
De la teoría a la práctica: centros de datos Equinix
Que este planteamiento funciona lo demuestra un caso práctico de Equinix, una de las mayores empresas de centros de datos del mundo.
Al construir nuevos centros de datos en Ámsterdam, Equinix se enfrentó a estrictas restricciones de consumo eléctrico. Esto significaba que cada kilovatio extra para refrigeración iba directamente en detrimento de la capacidad de los servidores.
Así que el reto estaba claro: más capacidad, sin consumir más energía. En colaboración con Trane, se optó por el preenfriamiento adiabático con PreCooll.
La solución se probó exhaustivamente en condiciones extremas, superó las expectativas y llevó a Equinix a adoptar el sistema PreCooll en otras ubicaciones.
Los resultados:
- Hasta un 13% de reducción de la corriente de pico.
- Hasta un 20% más de capacidad de enfriamiento.
- Hasta un 39% de ahorro energético.
- Aumento significativo de la capacidad de servidores.
Al reducir primero el aire exterior hasta 25 °C, las enfriadoras funcionaron de forma más eficiente, incluso durante los periodos calurosos. Esto permitió aumentar la capacidad de los servidores sin carga adicional para la red eléctrica y prolongó considerablemente la vida útil de las enfriadoras.
Conclusión: el crecimiento requiere decisiones más inteligentes
El impacto de los centros de datos va más allá del mero consumo de energía. La congestión de la red y la calefacción local hacen que la eficiencia sea cada vez más importante. Un enfriamiento más inteligente es una clave importante para permitir el crecimiento con menos impacto.
¿Te preguntas qué significa esto para tu centro de datos? Estaremos encantados de estudiar posibles optimizaciones de su sistema de enfriamiento.
